
Nataly Vega
Presidenta y fundadora
En un país marcado por la discriminación hacia pobres e indígenas, Nataly Vega —madre, dueña de casa y mujer mapuche— rompió el silencio al fundar y presidir la Defensoría de los Pueblos Indígenas (DPI), una organización que simboliza resistencia y dignidad.
Su autoridad no viene de títulos académicos ni cargos políticos, sino de haber vivido la exclusión en carne propia y de la coherencia con que defiende a su pueblo para que sus hijos y futuras generaciones no sigan pagando el costo de la marginación.
Su lucha la llevó a sufrir persecución policial y judicial, encarcelamiento y separación de sus hijos; no por delitos comprobados, sino por haberse casado con un líder mapuche y atreverse a cuestionar el orden establecido. Su caso evidencia cómo el Estado es usado para criminalizar selectivamente a quienes desafían los intereses del poder.
En tiempos donde las voces indígenas son silenciadas o perseguidas, Nataly Vega representa la fuerza de las mujeres indígenas que se niegan a desaparecer. Su historia no es solo una biografía: es un manifiesto vivo de que la verdadera democracia se construye cuando ellas toman la palabra y la transforman en acción.
